miércoles, 23 de mayo de 2012

ESCUELA PÚBLICA Y PRIVADA.


  Siempre he sido defensora de la escuela pública y en la época que nos ha tocado vivir más.

  La formación de los jóvenes es el futuro, y si ésta se merma, también éste será de peor calidad. La temática debe, o debería ser exactamente igual en ambos casos, y si no lo es, se tendría que exigir para que así lo fuera.

  La única diferencia que veo entre la escuela pública y privada es lo que podríamos llamar “servicios”. Tratar la educación como un negocio no creo que sea la mejor manera de enseñar, el profesorado en la enseñanza pública está bastante preparado y la selección es más transparente mediante oposiciones que se preparan concienzudamente. Lo que cambian son las actividades extraescolares y los materiales con los que puedan contar, al no tener un mayor presupuesto en ese sentido no se pueden igualar. Pero si se pueden buscar soluciones para paliar esa deficiencia, mediante actividades por parte de los alumnos e implicación de los profesores, que les ayuda a tener una relación más estrecha.

  Los padres son los que tienen la última decisión sobre la enseñanza que quieren que reciban sus hijos por ello, ambas posibilidades deben convivir siempre y cuando no se margine a los estudiantes de una para beneficiar a los otros.

  En éste último punto hay que saber diferenciar entre enseñar y educar. Hay padres que se escudan en el colegio para que los profesores sean los que enseñen las materias pertinentes que hacen que sus hijos aprendan conocimientos académicos y se sepan desenvolver en algunos aspectos de la vida con otra bien distinta que es educar.

  La educación debe fundamentarse en el ambiente familiar, los valores, ética y moral no tienen que recaer en la figura del profesor.
  
Lo perfecto sería una combinación entre el profesorado y los padres, para ello habría que forjar una buena comunicación entre ambas partes.

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